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Investigación y Desarrollo – Celdas solares para alimentar dispositivos eléctricos de bajo consumo

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El Instituto de Nanociencia y Nanotecnología estudia la elaboración de celdas solares a base de perovskitas. A diferencia de las tradicionales de silicio: son menos costosas, más sencillas de producir y sustentables en términos ambientales. Un nicho de mercado con un potencial enorme.

  • Entrada publicada:26 marzo, 2024

Desde 2016 el Instituto de Nanociencia y Nanotecnología (INN), perteneciente a la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el CONICET, viene estudiando la producción de celdas solares a base de perovskitas, que han demostrado tener una serie de ventajas comparativas con las tradicionales de silicio.

Ahora, a través del financiamiento de la Convocatoria CyTEB (1), impulsada por la Comisión de Investigaciones Científicas (CICPBA) y el Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (PROINGED), proyectan el desarrollo de unos innovadores dispositivos para alimentar artefactos eléctricos de bajo consumo, ya sea hogareños, para oficinas o establecimientos industriales.

El impulso de esta tecnología en la Provincia puede ser clave en los próximos años. Según indican desde el equipo de investigación, “las celdas solares de perovskitas están proyectadas a dominar más del 29% del mercado fotovoltaico para el 2030”, y su desarrollo es más sencillo, económico y sustentable que las celdas tradicionales.

Ventajas por todos lados

Las celdas solares son dispositivos electrónicos capaces de transformar energía lumínica en energía eléctrica. Para fabricarlas, desde los años ‘70 se viene utilizando silicio, elemento químico que se obtiene a partir de sílice, que se extrae del cuarzo. Actualmente el 95% del mercado está abastecido por este tipo de celdas.

La extracción de este material es costosa y compleja. Pero en 2012 a nivel mundial se empezó a probar el desarrollo de celdas solares con otro insumo: la perovskita. Se trata de un mineral raro, descubierto en los Montes Urales (que separan Europa y Asia) en 1839. Las celdas en realidad no se hacen de ese material, si no de una familia de elementos con la misma estructura cristalina.

“Es un material que tiene la estructura del mineral original, pero tiene otros elementos que lo componen. En vez de tener calcio, titanio y oxígeno, tiene carbono y otro metal que es el plomo. Se reemplazan algunos átomos por otros, y tiene la particularidad de que uno de los elementos es una sustancia orgánica”, explicó la Doctora en Química María Dolores Pérez, investigadora del INN y directora del proyecto.

“Una de las grandes ventajas respecto del silicio, es que los métodos de fabricación de las celdas de perovskitas son mucho más sencillos. El silicio involucra un proceso de minería, porque primero hay que extraer el cuarzo, que después hay que procesarlo para que se purifique. Luego hay que crecer el material de manera controlada y hacer los lingotes. Una vez que tenemos sólo silicio hay que hacer las celdas solares y después procesar los módulos. Entonces, involucra una serie de pasos que consumen un montón de energía y que son muy caros”, remarcó la investigadora.

En cambio, en el caso de las celdas solares de perovskitas: “las materias primas están disponibles, son muy accesibles. Además utilizan muchísimo menos material, las cantidades son mínimas y lo único que hay que hacer es fabricar una tintura y pintar los sustratos. Son procesos mucho menos costosos y más fáciles de realizar”.

En términos de eficiencia, actualmente son similares, pero hay una que tiene más futuro que la otra: las celdas de silicio se vienen desarrollando hace 40 años y su eficiencia alcanzó un límite que ya no tendrá modificaciones sustanciales. “A diferencia de las de perovskita, que tienen nada más que doce años de estudio y ya superan la eficiencia del silicio. Entonces lo que se prevé es que las celdas de perovskita van a superar ampliamente a las otras en la medida en que se las siga estudiando”, indicó Pérez.

Conocimiento, soberanía y transferencia de tecnología

Las celdas solares a base de perovskitas tienen una ventaja más: “los paneles son super livianos, requieren muy poco material, a diferencia del silicio que suele tener grosores muy grandes”. Por esa razón, permite la elaboración de celdas más delgadas que se pueden adosar a sustratos más flexibles (como plásticos o telas) y proyectar así productos finales más pequeños.

El equipo de investigación del INN planea desarrollar celdas que sean fuente de alimentación de artefactos de bajo consumo energético y uso cotidiano como los cargadores, controles remotos, timbres, pilotos de cocina, controladores de procesos o displays, entre otros. Cuentan para eso con un grupo colaborador de profesionales en ingeniería, electrónica y técnicos.

“Estamos pensando en dispositivos basados en lo que se llama “Internet de las cosas”, que son en general controladores o displays de procesos. Dentro de una fábrica uno puede tener displays que van indicando la temperatura, la humedad, o que alimentan sensores, de distintas condiciones ambientales que son claves para un proceso en una industria. Entonces un operario o jefe de planta tiene que estar pensando en que no se descarguen esos dispositivos para poder cumplimentar con los distintos procesos. Pero si se le agrega un panel solar, ya se olvida de que esos dispositivos hay que cambiarle la batería o controlar que estén cargados o enchufarlos”, detalló la investigadora.

La fuente de energía para estos artefactos no sería necesariamente la luz solar: “Pensamos en dispositivos de bajo consumo y que puedan ser cargados a través de cualquier tipo de iluminación, inclusive iluminación de interior. Y también si nos da la potencia, podemos diseñarlo en dispositivos móviles, por ejemplo el celular. Tenerlo en el escritorio y que se esté cargando mientras la persona está en la oficina trabajando, que no se necesite el enchufe”.

Para entender la dimensión de este desarrollo, hay que pensar a largo plazo. Se trata de un producto que a nivel mundial aún está en investigación, por lo que no está instalado en el mercado. El hecho de que su fabricación sea sencilla y que el país cuente con recursos humanos capaces de diseñar estos dispositivos, puede poner a la Argentina ante una oportunidad de desarrollo nacional de nuevas tecnologías y de soberanía energética.

En ese sentido, la inversión en esta temática se vuelve estratégica: un paso previo a la generación energética a gran escala en base a este tipo de celdas solares de producción sencilla, económica y sustentable.

fuente cic.

 

AVANZA LA OBRA DE CONSTRUCCIÓN DEL CENTRO DE ENERGÍAS RENOVABLES PBA

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Avanzan las obras del Centro de Energías Renovables de la Provincia de Buenos Aires adjudicado por el PROINGED, en una iniciativa conjunta de  la Subsecretaría de Energía del Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos y el Foro Regional Eléctrico (FREBA) de la Provincia de Buenos Aires y la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), el cual se encontrará emplazado en el emblemático Campus Tecnológico de la CIC en la localidad de Gonnet, La Plata.

Este Centro busca convertirse en una sede de referencia propia para la Provincia de Buenos Aires, en la que puedan confluir diversas actividades de investigación y desarrollo, demostración y  difusión de tecnologías vinculadas a la generación renovable y eficiencia energética. 

Este martes se realizó el acto de inicio de obra del primer Centro de Energías Renovables ubicado en el Campus Tecnológico de la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), en Gonnet. El evento contó con la presencia del el subsecretario de Energía, Gastón Ghioni, el presidente del FREBA, Fernando Pini, su Secretario y miembro de la Unidad de Coordinación del PROINGED, Gustavo Piuma Justo, el Coordinador Ejecutivo del PROINGED, Ricardo Lospinnato, el Secretario General del Programa, Pablo Moromizatto, el presidente de la CIC, Roberto Salvarezza; el director ejecutivo del Consejo Provincial de Coordinación con el Sistema Universitario y Científico, Alejandro Villar; el subsecretario de Ciencia e Innovación Tecnológica de la cartera productiva bonaerense, Federico Agüero, entre otras autoridades provinciales.

El proyecto cuenta con un presupuesto de $2.400 millones de pesos y es financiado con fondos del PROINGED, provenientes del Agregado Tarifario GD.

La obra consiste en la construcción de un edificio bioclimático con autogeneración renovable y sistema de bombeo de agua mediante la utilización de paneles solares, que funcionará como Centro de Investigación y Desarrollo. El objetivo es que el Centro no sea sólo un espacio formativo, sino también un lugar de pruebas y proyectos vinculados a las tecnologías de generación renovable, eficiencia energética y electro movilidad en el que la sustentabilidad es una definición transversal a todos los proyectos. El espacio se encontrará abierto al sector de las Cooperativas y Distribuidoras eléctricas de la Provincia, a Centros de Investigación, Cámaras del Sector, Universidades, Escuelas y todos aquellos actores que se encuentren convocados por la temática.

Para realizar este proyecto en conjunto se suscribió un convenio de colaboración con la Comisión de Investigaciones Científicas (CIC), perteneciente al Ministerio de Producción, Ciencia e Innovación Tecnológica, en el marco de la Ley Provincial N° 14.838 de Régimen de Fomento a las energías renovables en la Provincia de Buenos Aires.

En este predio se instalará además un sistema de bombeo solar y un sistema fotovoltaico para autoconsumo con conexión a la red de distribución local para la eventual inyección de los excedentes, conforme el Régimen de Fomento a la Generación Distribuida de Energía Renovable Integrada a la Red Eléctrica Pública establecido por la Ley 15.325. Ambos sistemas estarán destinados a proveer agua y energía eléctrica mediante el uso de fuentes renovables para abastecer la demanda del  edificio.